"Qué bueno es saber que uno es feliz cuando está siendo feliz. Y qué facil nos lo pone el monte".
(La frase es de J. La disparó a bocajarro, desde Uruguay, en un correo electrónico. El montañero contemplativo es S y a sus pies, bajo la nieve, deberían estar los ibones de Anayet)
Preciosa frase, de lo mejor que he leído nunca en cuanto a la montaña. Fíjate, rivalizando claramente con la de Chantal Maudit: "Persigo la felicidad, y la montaña responde a mi búsqueda". Me estás provocando la emoción en muchos posts.
Se habla siempre del ideal como de una meta a la que se tiende sin alcanzarla jamás. Para cada uno de nosotros, el Annapurna representa un ideal hecho realidad. Para nosotros, la montaña siempre ha sido un campo de acción natural, donde, en la frontera entre la vida y la muerte, encontrábamos esa libertad que andábamos buscando a tientas y que necesitábamos como el pan. Las montañas nos han obsequiado con su belleza, y nosotros las hemos amado con la ingenuidad propia de un niño, las hemos reverenciado con el respeto que un monje siente por lo divino. Ese Annapurna, al que nos habíamos dirigido con las manos vacías, es un tesoro del que habremos de vivir durante el resto de nuestros días. Conscientes de esto, volvemos una página de nuestra existencia: una nueva vida comienza. En la vida de los hombres hay otros Annapurnas.
(Maurice Herzog, inmóvil en una camilla, poco después de haber conquistado el primer ochomil)
2 comentarios:
Gracias, Javier.
Preciosa frase, de lo mejor que he leído nunca en cuanto a la montaña. Fíjate, rivalizando claramente con la de Chantal Maudit: "Persigo la felicidad, y la montaña responde a mi búsqueda". Me estás provocando la emoción en muchos posts.
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