
Junto a la cima del Argibel, a sólo unos metros de la frontera con Francia, hay una piedra enorme que ha sobrevido al paso de los siglos en un llamativo e inestable equilibrio: basta con que alguien mínimamente pesado salte sobre ella para que se desplace unos centímetros y recupere a continuación su posición original. De ahí su nombre: arrikulunka, la piedra que baila.
2 comentarios:
... mecedora primitiva :-)
...casi puedo oler los hayedos de Quinto Real...
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