








Tienen nombres comunes y apariencia discreta, pero cualquiera de ellas encierra todo un mundo de sensaciones y recuerdos: el brillo de una ladera que surge repentinamente a mitad de camino, la perfección imposible de cada pétalo, la belleza a veces escondida del presente, las nostalgias del futuro, el sabor de la amistad, la certeza de las estaciones, la seguridad, el amor, la gratitud... Es difícil componer un ramo mejor en estas últimas horas del mes de las flores.