
En las páginas iniciales de
El nuevo periodismo, Tom Wolfe asegura que muchos reporteros de su generación consideraban el periódico como un motel: un lugar de paso donde “conocer el mundo”, “acumular experiencia” y pulir el estilo antes de “dejar el empleo sin vacilar, decir adiós al oficio, mudarse a una cabaña en cualquier parte, trabajar día y noche durante seis meses e iluminar el cielo con el triunfo final”. “El triunfo final —añade— se solía llamar La Novela”. Esta cabaña que se apoya en la ladera del Mendaur sería un buen lugar para intentarlo. Y a la vista del paisaje despejado y risueño de los alrededores, hasta puede aventurarse que el resultado sería un relato amable, optimista y verdadero, algo del tipo
La comedia humana, de William Saroyan.
1 comentario:
Esas bordas de arenisca roja de las laderas de Mendaur... ¡Cuántas miradas!
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