
La elegancia despreocupada de los lirios es una invitación a la confianza. Y la belleza escondida de la edelweiss recuerda que la grandeza de un paisaje se debe casi siempre a los pequeños detalles.
(La primera foto fue tomada hace dos semanas junto al ibón de Ip y la segunda, el domingo pasado junto a la cima de la Garganta de Borau).





