miércoles, 20 de julio de 2011

Una locura



Esto es lo que acertó a explicarle Holden Cauldfield a su hermana Phoebe: “Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Solo estoy yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura”.

(El campo de la imagen -que ya estará más que segado a estas alturas del verano- brillaba el pasado junio junto a la localidad de Guembe, en el valle de Guesálaz: un buen sitio para iniciar la subida al Elimendi).

jueves, 23 de junio de 2011

Un perro de altura



Se llama Ori y conoce bastante bien la geografía foral. La foto fue tomada hace ya unos meses en la cima del Errozate. El domingo pasado coronó la Mesa de los Tres Reyes.

lunes, 20 de junio de 2011

Prudencia



J. avanza con cuidado por la cresta que conduce a la cima del Achar de Alano. Justo a su espalda se dibuja la silueta del Castillo de Acher.

viernes, 17 de junio de 2011

Escarabajo



Es normal que lo llaman pelotero.

martes, 14 de junio de 2011

Ojalá



"Ojalá pudiese estar allá, ahora, en alguna parte de las montañas", le confesó Karol Wojtyla a un periodista de Time que le había preguntado por las excursiones de su juventud. Hay nostalgias que son universales.

(S. admira el paisaje desde la cima del Petrechema)

miércoles, 1 de junio de 2011

Coincidencias



El paso de Tachera es el camino más asequible para acceder a la imponente cordillera de los Alanos. La fotografía fue tomada allí el pasado domingo, sólo unas horas después de que cinco expertos escaladores trepasen por la pared de la izquierda para celebrar dos cumpleaños.

martes, 31 de mayo de 2011

Flores










Tienen nombres comunes y apariencia discreta, pero cualquiera de ellas encierra todo un mundo de sensaciones y recuerdos: el brillo de una ladera que surge repentinamente a mitad de camino, la perfección imposible de cada pétalo, la belleza a veces escondida del presente, las nostalgias del futuro, el sabor de la amistad, la certeza de las estaciones, la seguridad, el amor, la gratitud... Es difícil componer un ramo mejor en estas últimas horas del mes de las flores.