jueves, 5 de mayo de 2011

Contraluz



Junto a la Peña de los Generales y al Argintzo hay un collado fotográficamente agradecido.

martes, 26 de abril de 2011

Señales



“Cuando nos perdemos en el bosque, ver un letrero es un asunto muy importante. El primero que lo ve grita: '¡Mirad!' Todo el grupo se reúne a su alrededor y lo contempla. Pero cuando hayamos encontrado la carretera y pasemos los letreros cada pocos kilómetros, no nos pararemos a mirar. Nos estimularán y agradeceremos a las autoridades que los hayan puesto, pero no nos pararemos a mirar, o no demasiado; no en esta carretera, aunque los postes fueran de plata y las letras de oro. ‘El año que viene en Jerusalén’. Por supuesto, no es que no me pille a menudo parándome a contemplar esos postes en los lados de la carretera o, incluso, objetos de menor importancia”.

(C.S. Lewis, Cautivado por la alegría. La señal de la imagen es una de las que jalonan la "Ruta de los contrabandistas", un itinerario espectacular y discreto que arranca junto a la serrería de Isaba y termina sobre el barranco de Arrakogoiti, a un paso de la frontera. Las marcas blancas y amarillas se agradecen especialmente cuando la niebla asciende desde Francia).

martes, 19 de abril de 2011

Pasos



Lo fácil sería decir que el montañero de la imagen se dirige a la cima del Zuriain, pero es complicado saber hacia dónde encamina realmente sus pasos: ¿Qué hay más allá de la cima del Zuriain? ¿A dónde le conducirá la suma de todas las cimas que ya ha coronado? ¿Dónde terminará el camino de las que nunca pudo conquistar? ¿Eligió bien en las encrucijadas sucesivas de la vida? ¿A dónde se dirige?

miércoles, 6 de abril de 2011

Hayas



A veces los árboles sí dejan ver el bosque.

lunes, 4 de abril de 2011

Almuerzo endecasílabo



Garbanzos con albóndigas en la cumbre del Zuriain: en estos tiempos de barritas energéticas y bebidas isotónicas aún queda espacio para la poesía.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Domingos



En Sociedad Limitada, Miguel d'Ors dedica una poesía a todos aquellos fines de semana que "desperdició" lejos del monte, a todos aquellos "espléndidos domingos que pudieron haber sido, y no fueron, los recuerdos mejores" de los 28 o de los 30 años.

Lentas y grises iban transcurriendo
las horas. Allá lejos, más allá
de San Miguel de Izaga y del Alto de Loiti,
estaban los hayedos, los senderos, los sarrios,
los ibones, los altos neveros deslumbrados:
el reino incandencente que a ti te daba igual
llamar Felicidad o Pirineo.
Y tú mirabas cómo iba cediendo el día,
cómo se te escapaba otro domingo
como uno de esos trenes que van hacia otra vida.

(En la imagen, S. avanza sobre las huellas que han dejado unos esquiadores en el collado de Linza. Fue un sábado de hace ya varias semanas que seguramente le servirá para avivar las nostalgias de otros sábados y otros domingos futuros de horas "lentas y grises").

domingo, 13 de marzo de 2011