jueves, 10 de marzo de 2011

Pensamientos



Le preguntaron hace unos días a Edurne Pasaban en una magnífica entrevista en qué piensa cuando sube a la montaña. Esta fue su respuesta: “Pues en muchas cosas, y a veces en las cosas más simples. En el día a día, en por qué haces esto o lo otro. La gente cree que damos vueltas a las cosas más trascendentales cuando en realidad buscas recuerdos que te motiven: el día que llevaste a tu sobrino al colegio, el pote que compartiste con los amigos...”. También admitía que cuando realmente disfruta es en el camino hacia la cumbre, cuando ya sólo quedan diez minutos para alcanzar la cima.

(S asciende en la fotografía los diez metros que le faltan para llegar a la cima del Petrechema. A su espalda se dibuja la silueta de Lapaquiza y, al fondo, en el centro, la del Txamantxoia, una Montaña que debería escribirse siempre con mayúsculas).

lunes, 7 de marzo de 2011

Pirineo



S. avanza hacia la cima del Petrechema. Al fondo, Sobarcal (izquierda) y Acherito.

viernes, 25 de febrero de 2011

La montaña y la vida



Hay quien sostiene que "la montaña es una alegoría muy evidente y simplificada de la vida". Es difícil resumirlo mejor.

(El montañero de la imagen es G., que desciende del Errozate con una sonrisa parecida a la de aquel que vuelve un viernes a su casa después de haber coronado felizmente una semana de tormentas repentinas y pendientes pronunciadas)
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sábado, 12 de febrero de 2011

Pasos



En ocasiones hay que dar algunos pasos arriesgados. Es útil entonces escuchar a los que marchan por delante, y fiarse de los mapas, y pensar bien cada movimiento, y amortiguar el miedo o la inquietud o el desánimo con el pensamiento de la cumbre. En el monte sucede lo mismo.

(La silueta esforzada de G completa el perfil quebrado del Argintzo)

sábado, 22 de enero de 2011

Agua



Cosas del invierno.

Descenso



Dos montañeros descienden hacia Belate después de haber coronado las cimas de Okolin y Saioa.

sábado, 8 de enero de 2011

Y más buzones



La casita que adorna la cima del Aspe se ajusta al diseño habitual de los buzones de montaña. Urbicáin no es una cumbre sino un pueblo abandonado del valle de Izagaondoa. El buzón que aún se puede descubrir entre las ruinas es la prueba de que las casas vacías y silenciosas del presente se alegraron en otro tiempo con postales de lugares lejanos y pintorescos. El buzón del Mendizar también está arruinado: es ya sólo un recipiente oxidado y semioculto por varias piedras. El Mendurro es un monte tan modesto que no tiene buzón: sólo un letrero de madera que indica el nombre y la altitud: 916 metros.