
Un montañero recobra el aliento después de haber superado la primera de las chimeneas que conducen a la cima del Midi d'Ossau.
CIMAS, CITAS, RUINAS, RECUERDOS, FOTOS


En Punta Vernera, una casa sencilla y oxidada emerge entre las nieblas del Pirineo oscense. En el Olotoki, en la sierra de Areta, un cilindro rojo anuncia la llegada a la cumbre, apenas un claro entre los hayedos que trepan por la ladera. En el Mortxe, el buzón está arropado por un pañuelo que se agita con los vientos procedentes del Sarbil.


En la cima del Beoain, un recipiente de colores llamativos protege las tarjetas de los montañeros del viento cortante que barre las Malloas. En el Mendieder, el buzón es apenas un cilindro metálico escondido entre la hierba. El del Iramendi se encuentra en un pequeño claro del hayedo que cubre la cima. El del Achar de Alano pone a prueba su vértigo en las imponentes paredes del entorno.