sábado, 10 de mayo de 2008

Furor toponímico

En el monte se pueden coleccionar paisajes, plantas, amigos, rutas, fotografías, murmullos, sabores que ya se creían conocidos, bordas, voces, recuerdos, colores y, por supuesto, nombres: Txorrotxarria, Bimbalet, Ardibidipikua, Aya, Treku, Irubelakaskoa, Txaraka, Argibiela, Tutulia, Motxorro, Arrakogoiti, Mendigatxa, Bentartea, Calveira, Irulegi, Berrendi, Aldasoro, Aizkolegi, Gorramendi, Baigura, Aldaón, Ttutturre. Cada nombre es la vez todas las demás cosas: un paisaje, una ruta, un amigo, un recuerdo. Es la polisemia de las cumbres: hay quien nunca sabrá dónde está el Argintzo y hay quien no podrá pronunciar ese nombre sin emocionarse.

3 comentarios:

Martin Bishop dijo...

¿No son 846?

eresfea dijo...

Di que sí, di que sí... ¿No te preguntan, admirados, los neófitos cómo puedes guardar tantos nombres en la memoria? "Eso no tiene mérito" (la supuesta memoria), les digo yo.

jefoce dijo...

¡Qué reflejado me he sentido en este post Javier! Yo apunto en una pequeña libreta todas las cimas que vengo subiendo desde 1997 (van 496), incluyendo horarios y recuerdos, pero a veces me doy cuenta de que lo tengo todo grabado en la memoria. Bueno, al menos me ahorro trabajo para el futuro, para cuando no me acuerde...