miércoles, 13 de marzo de 2013

Subir

Nunca hay que dejar de subir, ni siquiera cuando la cima parezca lejana o inasequible.

(En la imagen, tres montañeros avanzan acompasadamente por el cordal de Lindux).

sábado, 8 de diciembre de 2012

Pasarela de otoño

Un viejo Boletus Edulis escondido del mundo en un bosque remoto de Urraúl Alto.
Una galanperna (Macrolepiota procera) adornada con las primeras nieves, en una campa próxima  al collado de Larrería.

Láminas de una illarraka (Clytocibe nebularis), en la ladera del Lapazarra.


Un modesto níscalo (Lactarius deliciosus), al pie de un viejo pino, en las campas de Areta.

Tres hermosos Coprinus comatus, al borde de la pista que conduce al pequeño embalse de Koista, en el Irati. Esa una especie fácil de encontrar en muchos caminos de montaña.
Láminas de un champiñón enorme, cerca de la cima de la Garganta de Borau, en el Pirineo de Huesca.

Cualquier sitio es bueno para asomarse al exterior. Hayedo junto a la cima del Ezpondarri.

Una cepa de Pleurotus ostreatus en un viejo tronco de haya del valle de Belabarce.

Una Amanita muscaria en la sierra de Illón.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Otoño

Siempre nos quedará el otoño.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Queratoconjuntivitis

En los últimos años, muchos de los sarrios del Pirineo navarro y oscense han sido víctimas de una epidemia de queratoconjuntivitis. Se trata de "una enfermedad ocular e infecciosa que daña la córnea de los animales y que se transmite a través de insectos, principalmente las moscas", según explicó el periodista Íñigo Salvoch en un reportaje publicado en Diario de Navarra. Aunque la queratoconjuntivitis puede ocasionar la aparición de úlceras sangrantes en los animales -añadía-, "la muerte de los sarrios suele ocurrir muchas veces al despeñarse debido a la ceguera que les produce y a lo accidentado de la orografía en la que viven". El ejemplar de la imagen -tomada hace cuatro años- se encontraba cerca de la cima del Acherito. El sarrio es un animal discreto y huidizo que trepa con rapidez y elegancia por laderas imposibles; hubiese sido imposible acercarse tanto de no ser por su ceguera.

viernes, 12 de octubre de 2012

Panticosa

El balneario de Panticosa es un punto de partida propicio para varias excursiones muy atractivas, incluidos algunos tresmiles. Al contemplar el conjunto se hace casi inevitable recordar a Hans Castorp y, ya puestos, a la Europa que convalecía con él en las páginas de La montaña mágica.

viernes, 5 de octubre de 2012

En las nubes

En el collado de Linza, las nubes eran solo una presencia lejana que apenas inquietaba a los montañeros.

A la altura del Petrechema, las nubes los rodeaban sin interponerse en su camino.

Y junto a la cima de la Mesa de los Tres Reyes, las nubes eran ya solo una parte del paisaje que quedaba a sus pies.


viernes, 28 de septiembre de 2012

Camino del Infierno

La impresionante marmolera que conduce a los Picos del Infierno se extiende, ya superada, a los pies del montañero. Al fondo se distingue la silueta siempre intimidatoria del Midi d'Ossau.