miércoles, 30 de marzo de 2011

Domingos



En Sociedad Limitada, Miguel d'Ors dedica una poesía a todos aquellos fines de semana que "desperdició" lejos del monte, a todos aquellos "espléndidos domingos que pudieron haber sido, y no fueron, los recuerdos mejores" de los 28 o de los 30 años.

Lentas y grises iban transcurriendo
las horas. Allá lejos, más allá
de San Miguel de Izaga y del Alto de Loiti,
estaban los hayedos, los senderos, los sarrios,
los ibones, los altos neveros deslumbrados:
el reino incandencente que a ti te daba igual
llamar Felicidad o Pirineo.
Y tú mirabas cómo iba cediendo el día,
cómo se te escapaba otro domingo
como uno de esos trenes que van hacia otra vida.

(En la imagen, S. avanza sobre las huellas que han dejado unos esquiadores en el collado de Linza. Fue un sábado de hace ya varias semanas que seguramente le servirá para avivar las nostalgias de otros sábados y otros domingos futuros de horas "lentas y grises").

2 comentarios:

Beatriz dijo...

Me ha encantado, tiene muchos matices...

José Carlos Darlas dijo...

la verdad es que más de una vez he tenido esa sensación que tan bien describe Miguel D´Ors.