domingo, 10 de octubre de 2010

Sentado en la cumbre



G contempla el panorama desde la cima del Aspe. Frente a él, el pico Lecherines. Y al fondo, el Collarada.

3 comentarios:

jefoce dijo...

Pues sí, algo que todos hemos hecho. Uno de los grandes momentos de esta droga. Cuando uno disfruta del esfuerzo realizado pero, inevitablemente, elucubra sobre futuras ascensiones. Fantástico.

vagamontañas dijo...

...una de las vistas que mas me gustan del Pirineo... el Sombrero... solitario y entregado aire
:-)

eresfea dijo...

¡Leche...rines!